
Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos!
perdida en un caldero de ladrones
tengo un comodín en la manga
impenetrable corazón de piedra
mis pecados son míos
me pertenecen a mi, a mi
la gente me dice “¡ten cuidado!”
pero no me importa
sus palabras son tan sólo
más normas y reglamentos para mi, para mi
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