jueves, 21 de julio de 2011

Caronte

Un poco de luz entra por la rendija del féretro
hace calor dentro de esta cúpula
hace frío cuando exhalo. Y cuando salgo a fumar por las noches, el techo se pone de un rojo irascible que llega a abrasar las penas. Creéme que es verdad

Estos últimos días parece que nacieron para ser muertos al final del filtro, ¿Por qué lo dices?, es que bajo el ardiente sol de otoño, mis momentos preciosos, los tatuados en la argamasa ocular, parecen suicidarse ingenuos, ¿qué peor que una muerte ingenua?, ¿no crees?

Si, ya decía que...
-Entre tanto blanco-
uno termina pensando que el hielo es la sabiduría eterna.-
Sin más, al rodar dentro de la cúpula, al divisar el techo rojo, el mismo hielo eterno cae desfallecido, se debilita extendido en delgadas líneas, derramado como pólvora cerebral... estoico y excluyente para calmar la sed de Caínes y Sísifos

-ABSORTO_

Un día cualquiera, uno entre tantos otros gastados bajo la cúpula, día de trabajo absurdo, de llevar la piedra a la cima, y de bajar descalzo..

entre tantos pensamientos submarinos
entre tanto martillazo seco
desde lejanas resonancias y celestiales vibraciones

Un pronto; una sensación vertical. Aterrizó desde el cielo púrpura, la preciada materia negra, afrodita maldita, constituyente original del cosmos, odiada bajo anhelos sagrados... Aquella, sutil y fiera flor, rodaba a las manos enfermas del último ser, un acabado viejo ambulante.

-No abrí los ojos hasta no cerciorarme por completo que se trataba del asunto descrito, una vez ahí, extasiado por su suave textura, la encarcelé en mis manos de viejo trabajador,no la dejé escapar, ...le juró mientras soplaba el polvo de sus caras .-

Embelesado como un niño pequeño -se decía a si mismo-:
"En esta nauseabunda cúpula es el ultimo pedazo del astro sol que queda, el ultimo resquicio de alquitrán que se cuela abyecto en los pulmones del terminal, la última maravilla de la evasión que crearon los hermosos románticos."

-Yo juré que no la dejaría escapar-, mas hoy parezco condenado por mis palabras. Ahorcado y atado en la cárcel más profunda del infierno yace el viejo ambulante, parece que a pesar de ocultarlo, tras sus diamantes de negro universal, se encuentra atrapado en el holograma de sus fantasías.

Siempre tras las puertas de una inmensa belleza, existen millones de cúpulas, millones de rocas aberrantes, algunas pocas materias negras. Siempre cargando rocas y fumando puros de sangre, van viejos ambulantes colina arriba, colina abajo, perdidos en universos paralelos, húmedos los ojos amarillos de melancolía, van ahí, perdidos en fantasías gélidas que se derriten ajenas al sol.

Estos viejos que cargan rocas bajo el rojo oscuro de la cúpula, son mis sueños analfabetos. -esos condenados que van a morir bajo las rocas de la laguna estigia-. Decía el viejo, mientras remaba la barca.

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