Mi corazón se despedaza en un millar de fragmentos,
Las tinieblas emergen de los recovecos,
Comienza mi cremación en la hoguera,
Mi alma se evaporiza.
Más allá de cualquier lágrimas derramada,
Más allá de cualquier río de sangre fluido,
Más allá del tormento perenne,
Tan sólo quiero que seas feliz.
Si tengo por compromiso desaparecer
de la faz de este orbe,
¡Dichosa estaré de hacerlo!
Pues este corazón, amado mío,
late por vuestra existencia,
Pues estos pulmones,
respiran por vuestros suspiros,
Pues esta mente existe por cada
radiante evocación que atesora
¡Qué alegría más grande,
Cuán sentimiento tan preciado!
Este amor imposible de encubrir,
Que recorre cada vena de mi cuerpo
¡Cómo no!
¡Vuestra presencia
es tan espléndida!
Tu piel tan blanca y suave,
como las nubes
Tu boca, esos magníficos labios
tan intensos como el rubí
Tus cabellos negros,
esa oscuridad que me mata,
Y esos luceros
que no dejan nunca de sorprenderme.
Juro en el nombre de la Muerte,
que nunca me arrepentiré
de que el destino
nos haya unido,
Y siempre agradeceré.
al que tenga que gratificar,
por presentarme ante ti,
Criatura dueña de mi todo...
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